ANSA

Promovendo a justiça e a solidaridade no Araguaia

¿Cómo está Pedro Casaldáliga?

quinta-feira, Junho 27, 2019

Hace unos 20 años, Don Pedro Casaldáliga celebró una misa el día de finados en uno de los cementerios de São Félix del Araguaia, en Mato Grosso. Al final, en presencia del pueblo y agentes pastorales, dijo: "Quiero que todos ustedes escuchen muy bien, porque voy a deciros algo muy serio: aquí es donde quiero ser enterrado". El "aquí" era lo que el pueblo de la región llama "Cementerio Karajá", donde fueron enterrados muchos indígenas y otros tantos trabajadores rurales ("peones") que venían de muchas partes y eran explotados en las haciendas de ganado. El lugar donde fue enterrada la gente más humilde de aquella tierra. El cementerio de los más pobres.

De las cosas que más chocaron a Don Pedro cuando llegó en esa región de Mato Grosso en 1968, fue la situación de los "peones": trabajadores asalariados que migraban de otros estados de Brasil con la ilusión de que su vida iba a mejorar trabajando en las grandes haciendas. Quines les reclutaban, les prometían muchas ventajas, pero ya durante el viaje y sobretodo después en el trabajo les iban atibuyendo deudas y más deudas ... La maldición de la esclavitud por la deuda. Sus fugas eran duramente reprimidas, incluso hubo la tradición de cortar las orejas a todo trabajador que intentara escapar de aquel martirio.

La situación de los pequeños campesinos y de los diversos pueblos indígenas de la región no era muy diferente, en la región con mayor concentración agraria durante la dictadura militar. En la Carta Pastoral de 1971, "Una Iglesia de la Amazonia en Conflicto con el Latifundio y la Marginalización Social", Pedro hace una fuerte denuncia de todas estas situaciones, posicionando a la Iglesia -la recién creada Prelatura de São Félix del Araguaia - del lado de los más pobres:

"Nosotros - obispo, sacerdotes, hermanas, laicos comprometidos - estamos aquí, entre el Araguaia y el Xingu, en este mundo, real y concreto, marginado y acusador, que acabo de presentar sumariamente. O posibilitamos la encarnación salvadora de Cristo en este medio, al cual fuimos enviados, o negamos nuestra fe, nos avergonzamos del Evangelio y traicionamos los derechos y la esperanza agónica de un pueblo de gente que es también pueblo de Dios: los sertanejos, los sin tierra, los peones; este pedazo brasileño de la Amazonía. Porque estamos aquí, aquí debemos comprometernos. Claramente. Hasta el fin. (Sólo hay una prueba sincera, definitiva, del amor, según la palabra y el ejemplo de Cristo). No queremos jugar a ser héroes o originales. No pretendemos dar lecciones a nadie. Pedimos sólo la comprensión comprometida de los que comparten con nosotros una misma Esperanza". Carta Pastoral 1971

Volví a São Félix a finales de 2018, después de casi 16 años de haber ido allí por primera vez. Sobretodo para visitar a Pedro. Durante esos días e investigando en el monumental Archivo de la Prelatura, descubrí mensajes intercambiados con Juan Pedro Stédile (líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, MST), por quien el obispo Pedro siempre guardó gran admiración. Uno de esos e-mails era del 24 de diciembre de 2002, y Pedro respondía a Juan Pedro diciendo que no podría estar en el Foro Social Mundial de 2003, ni podría estar en el lanzamiento del Jornal Brasil de Facto que sucedería en aquel encuentro. Él tenía un viaje ya marcado para Roma ese mes. Y Pedro le dijo al amigo del MST: "Hay mucha expectativa con respecto al gobierno de Lula. Nadie duda de la honestidad del compañero, pero muchos estamos preocupados y ansiosos por las alianzas y concesiones. Va a ser un nuevo tiempo de autocrítica serena, pero libre. La tierra y toda su problemática van a definir en buena parte los desafíos de la alimentación, del empleo, del alivio de las ciudades, de la gradual corrección de las desigualdades sociales. El latifundio sigue siendo el enemigo número uno! ".

Para descansar
sólo quiero
esta cruz de madera
como lluvia y sol
estos siete palmos
y la Resurrección!
Poema “Cemitério do Sertão”, de Don Pedro Casaldáliga. Traducido por Raúl Vico.

El latifundio seguía presente en el corazón de las preocupaciones de Pedro, 34 años después de su llegada a Brasil. Pedro tuvo siempre esa reflexión profunda de entender que los cambios estructurales no sucederían sólo por una victoria más a la izquierda en las elecciones. Los mayores cambios necesitarían venir de la conciencia y organización del pueblo. Y la vida pastoral para Pedro pasaba fuertemente por contribuir en la organización del pueblo en su lucha por los derechos, en esa región de Mato Grosso que escogió vivir. Sin embargo, toda esa historia profunda, de reflexiones y de acción política fue etiquetada por los partidarios de Bolsonaro en São Félix del Araguaia y región, como la opinión de un "obispo petista" (del PT, el Partido de los Trabajadores), en esas elecciones presidenciales despolitizadas y manipuladas de 2018. Un obispo petista que aún necesita ser combatido.

Durante el viaje, algunos agentes de pastoral de la Prelatura me contaron también la escena que vivieron en la manifestación de apoyo a Bolsonaro. Un día antes de la primera vuelta de las elecciones se organizó una enorme caravana a favor de este candidato, y los coches bocinaban con más fuerza al pasar frente a la casa del viejo obispo. Muchos gritaban desde los coches. Era como una venganza contra Pedro y contra todo lo que él representaba. Pero, pensándolo bien, y recordando todas las historias de esa Iglesia comprometida, esa radicalización entre dos polos opuestos no es una novedad en esta región. En realidades así, sólo los cobardes no se posicionan. Y Pedro aún molesta, y mucho.

¿Qué podría decirnos Pedro -y ayudándonos a reflexionar- sobre este torbellino que campa sobre Brasil? Ciertamente mucha cosa. Una vez yo llamé a Pedro de "la esperanza indignada" en un artículo que escribí. Y al leer en este viaje cartas y más cartas que Pedro intercambiaba con amigos personales y con personas de Iglesias y movimientos de todo el mundo, me di cuenta cuán común es la palabra "esperanza" en los intercambios de mensajes de Pedro. Tal vez no sea, pues, casualidad, que una de las canciones preferidas de Pedro es Un sueño imposible: "Soñar más un sueño imposible, luchar cuando es fácil ceder, vencer al enemigo invencible, negar cuando la regla es vender". Una canción que él siempre pedía a la abogada y agente de pastoral Zezé cantar en la capilla, con su hermosa voz, en las actividades de la Prelatura.

Y el obispo Pedro, como es llamado en la ciudad, continúa aquí. El fuerte avance del "Hermano Parkison" con el que convive hace unos 20 años deja fuertes marcas. Los 90 años (casi 91!) también. No se expresa con profusión de palabras y escritos, que siempre han sido muy marcados. Y eso ciertamente es un gran sufrimiento. Pero Pedro se comunica de otras formas, con gestos, miradas, apretones fuertes en nuestras manos, y nos da la bendición con los gestos de las manos de él. La gente sabe que él está allí, que es Pedro, y que él nos reconoce. Y trata bien a todos los que llegan a su casa, sea la gente del pueblo que van a verlo, sea algún indígena Karajá (Iny), sea alguna visita que viene de lejos.

Su casa sigue siendo un refugio para los Karajá que pasan por São Félix venidos de alguna de las varias aldeas que existen en la Isla del Bananal, al otro lado del río Araguaia. Saben que allí van a tener un vaso de agua fresca, van a tener un lugar para descansar de las andanzas por la ciudad. Y saben que siempre se les dará un plato de comida a la hora del almuerzo. Estuve cinco días en São Félix y, todos los días, pasó por allí algún Iny, la mayoría de la aldea Santa Isabel, la que está más cerca de la ciudad. En el penúltimo día, un joven Iny estaba enfermando y se dirigió hacia allí. Parecía sentir mucho dolor y dijo que había vomitado sangre. Conseguimos hablar con la responsable del distrito de salud indígena regional, que mandó un coche para recogerlo. Aquel joven indígena sabía que tendría un refugio en aquella casa, con la "gente del obispo Pedro".

En el epígrafe está sólo la primera parte del poema "Cementerio del Sertão". Pero Pedro continúa: "Pero para vivir, yo ya quiero tener, la parte que me cabe, en el latifundio suyo, que la tierra no es suya, su doctor Nadie. Pero para vivir, tierra y libertad, necesito tener ". La lucha de Pedro y su Iglesia comprometida siempre ha sido por la justicia y la vida.

Pedro es lucha. Pedro es inspiración. Pedro es ejemplo. Y la enfermedad y la vejez de Pedro no deben ser entendidas sólo como un sufrimiento. Nos debe provocar una "profunda reflexión sobre el significado de los 90 años de vida dedicados a la resistencia contra el capital y en defensa de los pobres ", en palabras de la profesora y luchadora minera Maria José Silva. Y que podamos, todos y todas nosotros, inspirarnos en Don Pedro Casaldáliga para los tiempos difíciles que atravesará nuestro país y...atravesará. ¡Que la esperanza activa e indignada nos guíe!

Este texto es dedicado al padre Félix Valenzuela ya la Telma Araújo, personas muy amigas, desde hace mucho tiempo, de Pedro.

Maria Júlia Gomes Andrade es antropóloga y coordinadora del Movimento pela Soberania Popular na Mineração (MAM).

Texto originalmente publicado, en portugués en:
[Pedro Casaldáliga Do Araguaia | Coluna | Brasil de Fato](https://www.brasildefato.com.br/2018/12/19/pedro-casaldaliga-do-araguaia/)

Foto: Policía Cilvil de Rondônia. Publicado por: Amazônia Real

 

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