ANSA

Promovendo a justiça e a solidaridade no Araguaia

Así concretamos las Causas de Casaldáliga en el Araguaia

segunda-feira, Junho 10, 2019

Pedro Casaldáliga es una figura global. Reconocido en todo el mundo por su compromiso, su radical coherencia y su lucha a favor de los campesinos sin tierra, los Pueblos Indígenas y aquellos que más sufren.

Es nuestra inspiración y nuestra luz.

Él, junto a la Hermana Irene y un grupo de laicos, fundaron nuestra organización en 1974: La Asociación ANSA.

El objetivo: actuar localmente, en la región del Araguaia, junto a los campesinos, a los indígenas y a las familias más vulnerables, atendiendo sus necesidades de alimentación, salud, educación y derechos económicos y políticos.

Así pues, ¿cómo es su trabajo concreto, dia a dia, en la región donde vive hace más de 50 años? ¿cómo intentamos concretar esa “opción por los pobres” en la cotidianeidad de la Amazonía brasileña?

Te lo contamos a continuación!

Con las familias campesinas

La región del Araguaia tiene el mismo tamaño que países como Portugal o Guatemala. Con la mayoría de carreteras sin asfaltar, para ir de una punta a otra necesitamos más de 10 horas de autobús entre lodo o polvo, según sea estación seca o de lluvias.

El Araguaia es una tierra marcada por una historia de grandes terratenientes que, todavía hoy, mantienen imperios agroindustriales dedicados a la producción de soja o a la cría de ganado para carne. Son hectareas y hectareas de plantaciones cuyo producto se envía a Europa, junto a millares de cabezas de ganado cuya carne se envía sobretodo a China.

En los primeros años de la llegada de Casaldáliga, en 1972, la principal lucha era el acceso a la tierra. El surgimiento de las primeras ciudades se hizo sobre la base del enfrentamiento abierto y sangriento entre terratenientes y campesinos. Los Pueblos Indíenas fueron simplemente expulsados de sus tierras o diezmados de sus formas de vida hasta que desaparecieron.

La “ley del 38” era la única Ley y tomar partido como lo hicieron Casaldáliga y su equipo, era jugarse la vida. Muchos fueron torturados y asesinados.

Hoy, la violencia en el campo continúa siendo una realidad innegable y, por desgracia, todavía vivimos casos de agresiones, expulsiones y amenazas. Quizás los enfrentamientos no son tan habituales o tan violentos como lo fueron en las décadas de 70 y 80, pero todavía hoy vivir en el Araguaia y defender a los sin tierra o a los indígenas, es correr riesgo.

Además, si bien algunas tierras se conquistaron en la década de los 70 y 80, en buena parte gracias a la fuerza de Casaldáliga, todavía estamos lejos de conseguir que el campo brasileño sea un buen lugar para vivir. El latifundio continua siendo predominante y el pequeño campesino olvidado.

En los asentamientos y las comunidades rurales del Araguaia, el desafío diario es cómo sobrevivir. El calor del trópico, las enormes distancias y el lento paso del tiempo hacen que, hoy, la mayor dificultad sea cómo alimentarse de la tierra cuando no se dispone más que de una azada y dos manos.

Desde los años 2000, la principal dedicación del equipo de Casaldáliga es, por tanto, trabajar junto a los campesinos que tienen la “posse” (el usufructo) de una pequeña parcela de tierra, para que puedan alimentar a su familia con el fruto de su esfuerzo: 

Construyendo huertas familiares

La alimentación de las familias es nuestra prioridad. Todavía tenemos problemas graves de desnutrición, sobretodo infantil, que abordamos ayudando a las familias a tener su propria producción de alimentos: arroz, mandioca, maiz, calabaza, etc son productos que se pueden cultivar en el Araguaia y que forman la base de la alimentación regional.

Por eso, nos dedicamos a proveer mangueras, bombas, alambre y los materiales necesarios para que 50 familias al año puedan empezar una pequeña huerta y alimentar mejor a sus familias.

Después, a lo largo de todo el año, nuestros técnicos agrónomos visitan las plantaciones y acompañan las dificultades y el proceso para asegurarse de que está yendo bien.

Puesta en marcha de una mini-fábrica de zumos

Además de legumbres y algunas hortalizas, la fruta también nos hace falta. Por eso, trabajamos con los pequeños campesinos para que planten frutales en sus tierras. Les damos materiales de riego, construímos pozos para el agua, llevamos semillas y plantones, etc. Después, les acompañamos en todo el proceso de plantación y de cuidados, para que, al cabo de unos años, puedan tener frutas en su casa. 

El excedente, lo pueden vender a la mini-industria que tenemos en São Félix do Araguaia, donde hacemos zumo que después vendemos por la región.

Es un proceso largo, porque los árboles necesitan su tiempo para dar fruta; además, estamos siempre sujetos a los riesgos de una agricultura desarrollada en tierras que han sido ambientalmente destruídas (con escasos nutrientes); y enfrentamos la enorme dificultad que supone no disponer de agua todo el año…

Pero, a pesar de ello, cada año conseguimos comprar 50.000 quilos de frutas tropicales que transformamos en zumo naturalísimo!

Junto a los Pueblos Indígenas

En Brasil hay más de 250 Pueblos Indígenas y se hablan 150 lenguas diferentes. Casi 1 millón de personas pertencen a alguna de las poblaciones ancestrales que poblaban el País antes de la ocupación europea.

En el Araguaia convivimos con los Pueblos Tapirapé (Apyãwa), Karajá (Iny) y Xavante (A’uwe). Desde que la región empezó a ser ocupada por los “blancos”, la historia de los indígenas está marcada por la violencia, la pérdida de sus tierras y el saqueo de sus recursos naturales.

En este momento histórico en que el pensamiento único se propaga y en el que parece que sólo hay una forma aceptable de sentir, de hablar y de vivir, estar junto a los Pueblos Indígenas es un acto de justícia necesaria.

En 2012, el Pueblo Xavante, a 120 Km de casa de Pedro, en São Félix do Araguaia, recuperó su territorio ancestral después de décadas de lucha: la Tierra Indígena Marãiwatsédé volvió a los Xavante. No obstante, tras más de 50 años ocupada por los blancos y por los intereses de unos pocos, el área no tiene más que el 15% de su vegetación original y sufre de falta de agua, de suelos sin nutrientes, de constantes incendios, etc.

En esta situación, nuestro día a día, se basa actualmente en apoyar las plantaciones de alimentos para las más de 800 persones que viven en Marãiwatsédé; en ayudar en la construcción de pozos y ruedas para que tengan agua; y, en general, en estar presentes y en apoyar las actividades de recuperación cultural que una organización especializada en la Causa Indígena realiza en el área.

Para llegar a la tierra Marãiwatsédé tardamos 4 horas en coche y las condiciones de vida allí son muy duras. Además, hace falta que las personas "no indígenas" que están en la aldea conozcan la cosmovisión Xavante reflejada a través de sus costumbres, creencias y valores, así como sus formas de participación y de organización, etc. Es un trabajo dificil.

Junto a las familias que sufren

En São Félix do Araguaia, el 30% de la población vive con menos de 1 euro al día. La mayoría no tienen un empleo registrado y el acceso al hospital con especialistas más cercano está a 24 horas de autobús. 

En uno de los países más desiguales del Mundo, vivir en eeste pequeño pueblo del Araguaia significa cruzarse a diario con médicos, agro-empresarios y políticos que ganan más de 6.000 euros al mes. Sí, 6.000.

Asistencia para la salud

Una de las primeras necesidades es la salud. Sin embargo, la clase médica (la de los 6.000 euros al mes) y su corporativismo nos impiden realizar atendimientos formales (y legales) en ese âmbito. Además, creemos en la efectividad de las plantas, yerbas y frutas medicinales, cuyos beneficios son conocidos por toda la comunidad y se transfieren de padres a hijos de generación en generación, sin derechos de propiedad.

Recuperar y dar valor a los saberes tradicionales, que forman el patrimonio de la Humanidad, forma parte de nuestras convicciones.

Por eso, nos dedicamos a enseñar la fabricación de medicamentos caseros, naturales, a partir del conocimiento local, y hacemos jarabe contra la tos, jabón contra los piojos, etc. La mayoría de familias que atendemos no tienen la menor condición de tratar a sus hijos en clínicas privadas y la salud pública es muy deficiente, así que intentamos prevenir tanto como podemos, la complicación de enfermedades que les obligarían a enfrentar 24 horas de autobús.

Fomento del auto-empleo

La falta de empleo y de renta para la familia condena a muchos a la pobreza extrema. Una realidad que afecta sobretodo a mujeres, que ven como su papel social y familiar es sometido por una cultura machista, que las aprisiona en “sus labores”.

Pensando en eso, ya en el año 2000, empezamos un proyecto de microcrédito solidario para que las personas en situación de pobreza puedieran montar pequeños negocios y ganarse la vida con ellos.

Atendemos sobretodo a mujeres y les facilitamos un préstamo de entre 120 y 300 euros, para que puedan empezar una pequeña panadería, un taller de remiendos y costura, una criación de gallinas, una huerta, etc. No pedimos avales, ni garantía de ingresos ni nada: sólo que se junten con otras 2 o 3 personas y que se compretan a devolver el préstamo.

Cada año, hacemos más de 300 créditos, pues muchas mujeres renuevan y amplian sus préstamos para continuar creciendo y mejorar la vida de sus familias.

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